¿Y los dominios PE?. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Tras un largo y aciago período, donde el control absoluto de los dominios .pe pertenecía al monopolio RCP, con todo lo que esto conlleva: Cero inversión en sistemas, precios usureros, lapsos inaceptables de hasta 2 meses para registrar un dominio, etc etc. Al fin se vió la luz, pequeñita y amarillenta, pero luz al fin y al cabo.
Por fin RCP creó un sistema, bastante mediocre, pero que cumple con las consideraciones básicas y primarias de lo que debe ser un registrador serio. Entre lo más acertado, cabe destacar que ya es posible el registro y modificación en tiempo real de dominios, la ampliación de los nombres de dominio de .XXX.pe a .pe sólo, la implementación de algunos medios de pago en línea y otras cosillas mucho menos interesantes como los dominios con acentos (que llevan intentando implantarse desde hace unos 8 años, pero que sólo han obtenido un rotundo fracaso).
Pero una de las novedades más interesantes de la reciente reestructuración del Nic Pe es la liberalización (eso sí, regulada por ellos) del mercado de registros de dominios PE. Es decir, es posible, aunque todavía no factible, la entrada de empresas que estén acreditadas para realizar registros de dominios PE.
¿Cuál es el inconveniente?. Uno enorme: RCP es el regulador y vértice de la pirámide. Esto significa que ellos venden dominios al usuario y además fijan los precios a los registradores acreditados. También significa que los distribuidores tendrán que adaptarse a la obsoleta tecnología y horrible soporte de RCP. Así las cosas, antes de acreditarse como registrador, hay que sopesar muy bien las dificultades que vamos a tener con esta liberalización, que, estoy seguro, no va a significar mayores ventajas para el usuario y sí serios problemas para los registradores peruanos.
¿Cuál sería la opción a la actual modalidad?. La más lógica, sensata y plausible. Crear un Nic Pe independiente, mixto (público-privado), sin ánimo de lucro, con profesionales y usuarios de los sectores involucrados. Sin esto, el actual modelo PE está abocado al fracaso y rechazo de los usuarios.
Corría el año 98 cuando registré mis dos primeros dominios .com en la Red. Diantres!!!. Que enorme satisfacción!. Por entonces, este increíble acontecimiento sólo era posible realizarlo a través de una empresa norteamericana, Network Solutions, que todavía hoy sobrevive en la entramada jungla de cables de Red. Incluso te mandaban un certificado de propiedad del dominio a tu casa, por dos años!!, que era el tiempo mínimo de registro y por sólo $ 35 cada año!!!.
Ah!, qué tiempos!. Skype no existía, pero sí Freetel, Archie era un hervidero de usuarios, XOOM.com era un hospedaje gratuito de páginas web… Afortunadamente, o no, se ha producido un enorme cambio en el mundo de los dominios. La creación de ICANN, el regulador de los nombres de dominio, entre otras cuitas, sustituyendo al inoperante Internic, trajo consigo la liberalización del mercado y cualquiera con bastantes miles de dólares podía ser un afamado registrador de dominios. Los primeros y más exitosos: Directnic, Stargate y otros desconocidos hoy en día. Posteriormente, aparecieron los Godaddys & Co. con sus interminables pantallas de carritos de compra: Sí, deseo añadir un macanito tubular, No, en otra ocasión, ¿tal vez luego? …. hasta el aburrimiento extremo y soporífero del comprador, que desconoce qué tamal está comprando.
Actualmente, el mercado se encuentra bastante parejo y, como es de dominio público (colombroño), los precios se han ido de bruces al piso. No me quedaré con las ganas de mencionar que siempre es más rentable adquirir un dominio en el mercado nacional que a empresas extranjeras.
Pongamos por ejemplo, el mentado Godaddy. Un dominio .com cuesta en esta empresa dirigida por el fabuloso y carismático Bob Parsons, USD 9.99, a los que se le suma USD 0.20 (por concepto de ICANN fee. Esta gente no paga ni la luz!!). Es decir, ya estamos en USD 10.19. Si tenemos en cuenta que ni Godaddy ni Godmammy, ni ninguna empresa extranjera nos va a facturar el 19% de I.G.V., ¿qué tanto más barato sale comprar a esta gente?. Si le sumáramos el I.G.V., nos vamos a USD 12.13, precio más alto que el ofrecido por muchas empresas nacionales. Del soporte, mejor ni hablar. Y es que, de forma ordinaria, todo lo extranjero suele ser peor que lo nacional y además, más caro.
Tratemos, aunque de ligera pasadita el WHOIS.
El lector podrá comprobar la titularidad o disponibilidad de un dominio en las decenas de bases de datos WHOIS que existen en la Red, who.is, xwhois.com o whois.sc son excelentes alternativas y proceder a registrar su dominio con cualquiera de los miles de registradores formales que existen.
El WHOIS de un nombre de dominio, además de los datos del titular del mismo, nos proporciona otro tipo de información más sutil: el trastero de la empresa que lo utiliza; esto no es baladí. Existen miles de páginas fabulosas, que aparentan ser mucho más que transnacionales, cuando en realidad se trata, sin desmerecer, de un pobre iluso con una computadora en casa.
Tenga esto en cuenta. Verifique si la información del WHOIS del dominio de su empresa de confianza contiene todos los datos correctos (en especial, titular, su dirección completa, teléfono fijo y email). Esta simple revisión no le llevará más de 1 minuto y podrá ayudarle a tomar la decisión más acertada a la hora de convertirse en cliente fiel.
Además, verifique la fecha de creación del dominio. El lector, probablemente, no pueda imaginarse la cantidad de fabulosos, geniales, expertos y especialistas de todo tipo (en especial de programación y comercio electrónico) que se publicitan en dominios adquiridos hace mucho menos de 1 año. Con esa vasta experiencia, usted tiene asegurado el éxito de su fracaso total.




